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El vino, por Julio Pérez Rodríguez

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El vino tinto es de abolengo, reúne características que no comparte con ninguna otra, y es la de mantener sano el sistema cardiovascular, no, no es broma, con dos copas diarias es posible poseer tal beneficio. ¡Alto!, no aplica lo de: entre más copas más saludable hasta volverse inmortal. Lamentablemente el resto de los vinos, (llámese rosado o blanco), no poseen semejante ventaja; algunos defenderán a carta cabal al tequila, Cerveza, sobre todo el pulque, -- según algunos “tlachiqueros”—le falta un grado para ser leche. El resveratrol, es el secreto mejor guardado que no comparten con sus otras hermanas (uvas), es un potente antioxidante y antiinflamatorio, por desgracia, la costumbre de su ingesta es poco promovida en nuestra cultura. Afortunadamente hay precios para todas las economías; la próxima reunión alrededor de la mesa, levantemos nuestras copas y digamos: “salud”.

Desafortunado, por Julio Pérez Rodríguez

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         Imagen tomada Pexels                                           Tengo mil defectos, no voy a hondar en ellos, las personas que me conocen levantan crucifijos, evitan el contacto visual, se cambian de acera para no saludarme, es lo usual, me he acostumbrado, los perros me ladran al pasar, los gatos negros rehúyen topare conmigo, los pájaros tiran sus desechos directamente en mi cabeza, me he visto obligado a usar gorra o sombrero, cuando noto que hay parvada, la sombrilla es la indicada. Me refugio en la música, lectura, películas, invento historias, catapulto desventuras, recreo realidades alternativas donde personas y animales me diesen la bienvenida; me pellizco para descartar sea una pesadilla, el dolor señala que soy un tipo desechable, una vergüenza para la familia. Mis supuesto...

El Viaje, por Julio Pérez Rodríguez

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El traslado por autobús nocturno fue tranquilo, asiento cómodo, silencio y oscuridad. Tomé un somnífero de acción corta para ayudar a combatir el insomnio; no obstante, alcancé a ver parte de una película, que terminé al pasar el efecto del medicamento a la mañana siguiente. Hace mucho que no utilizaba este medio de transporte, realizó un par de paradas, fueron breves, media hora en Gómez Palacio, Durango y quince minutos en Tepotzotlán, Estado de México, antes de llegar a Ciudad de México --Central del Norte--. Mi sobrina Marcela y su hija Aitana me esperaban con los brazos abiertos, su sonrisa forzada era notoria, en cuanto vieron los regalos que les traía, explotaron en aplausos. Después de acomodar las maletas en el auto, nos dirigimos a desayunar a “Bisquets de Obregón”, solicité un par de huevos rancheros, café lechero --típico de la cadena-- un bísquet con arándanos y fruta de yogurt con granola. La conversación trascurrió amenamente, no faltaron anécdotas, novedades, uno que ot...