El Viaje, por Julio Pérez Rodríguez
El traslado por autobús nocturno fue tranquilo, asiento cómodo, silencio y oscuridad. Tomé un somnífero de acción corta para ayudar a combatir el insomnio; no obstante, alcancé a ver parte de una película, que terminé al pasar el efecto del medicamento a la mañana siguiente. Hace mucho que no utilizaba este medio de transporte, realizó un par de paradas, fueron breves, media hora en Gómez Palacio, Durango y quince minutos en Tepotzotlán, Estado de México, antes de llegar a Ciudad de México --Central del Norte--. Mi sobrina Marcela y su hija Aitana me esperaban con los brazos abiertos, su sonrisa forzada era notoria, en cuanto vieron los regalos que les traía, explotaron en aplausos. Después de acomodar las maletas en el auto, nos dirigimos a desayunar a “Bisquets de Obregón”, solicité un par de huevos rancheros, café lechero --típico de la cadena-- un bísquet con arándanos y fruta de yogurt con granola. La conversación trascurrió amenamente, no faltaron anécdotas, novedades, uno que ot...